El secreto de las máquinas tragamonedas

Uno de los juegos de azar más populares que existe en el mundo son las máquinas tragamonedas. No se necesita visitar el casino para apostar en máquinas tragamonedas, en la actualidad se encuentran en cualquier lugar. Legales o ilegales están al alcance de todas las personas aficionadas a los juegos de azar. Las máquinas tragamonedas son, en potencia, uno de los factores más dañinos con respecto a la problemática de adicciones al juego. La velocidad del juego y las características de dichas máquinas que promueven falsas creencias y conllevan un riesgo elevado, que contribuye a los malos hábitos del juego.

No es muy alta la probabilidad de ganar en las máquinas tragamonedas. Un alto porcentaje del dinero apostado lo ganan los casinos o propietarios de las máquinas tragamonedas. La ilusión del jugador, de recibir un premio, lo lleva a gastar mucho dinero, que no es compensado por las ganancias que ocasionalmente recibe.

La programación de las tragamonedas está dada para pagar un bajo porcentaje del dinero de las apuestas. Y están diseñadas para asegurar que no perderán dinero. Los jugadores no podrán saber cuál será el porcentaje que paga la máquina tragamonedas.

Las máquinas tragamonedas entregan al jugador una ganancia falsa; pues lo apostado no se retribuye con ganancia. El jugador puede sentir que ha ganado, pero, es una falsa ilusión. El “casi gano” es un estímulo a seguir jugando, ya que el apostador siente que está muy “cerca” de ganar.

Las tragamonedas se juegan a una mayor velocidad que otros juegos de azar, es por ello que los jugadores pueden perder con más rapidez. La forma continua de juego de la máquina, hace que el jugador realice entre 500  y 1.000 apuestas por hora y el jugador no lo percibe así.

Al depositar dinero en las máquinas tragamonedas, éste se convierte automáticamente en créditos. La atención del jugador está puesta en los créditos y no en el dinero, lo que hace que el jugador sea menos consciente de la cantidad de dinero que apostó. Esto lleva al jugador a gastar demasiado.

En estas máquinas de juego se recibe pequeñas ganancias, que de ninguna forma compensan el dinero que se ha apostado, a su vez esta ganancia se convierte en dinero de apuesta que llevan al jugador a hacer más apuestas, debido a que el jugador siente que la suerte está con él y que pronto vendrá la ganancia mayor; esto le conduce, sin duda alguna, a tener una perdida mayor.

El jugador puede elegir multiplicar el juego, jugar muchos créditos en varias líneas, al mismo tiempo. Generalmente se obtiene una pequeña ganancia que lleva a apostar más de esta forma, sin darse cuenta de que está gastando más, no obteniendo más ganancias.

A modo de conclusión, las máquinas tragamonedas son muy rentables, generan ingresos enormes y sus programas están diseñados para atrapar al jugador y no dejarlo mover de la silla, todo con la finalidad de aumentar las ganancias del operador. A la vez que llevan a sus aficionados a creer que tienen oportunidad de obtener ganancias, haciéndolo emocionante y atractivo. Lo que no sabe es que si no controla sus emociones puede llevarlo a sufrir trastornos.