Por qué no hay ventanas en los casinos

Es muy conocido por todos que el casino utiliza algunas sugestiones para atraer nuevos clientes y después de que los tiene, utiliza otras para estimularlos a jugar y generar un vínculo, incluso emocional, con el lugar, creando en el cliente la necesidad de visitar el casino e incluso de hacerle publicidad, de forma inconsciente, y que así sus amigos y conocidos vivan la misma experiencia. Uno de los temas más sugestivos que utilizan los casinos es la ausencia de ventanas.

Las ventanas permiten tener consciencia de la realidad del tiempo. Son un medio importante que ayuda a una persona a establecer, con algo de claridad, cuánto tiempo ha pasado, si es de día o de noche; a través de la ventana puede establecerse la hora y de esta forma, saber cuánto tiempo ha transcurrido desde el ingreso al casino.

La ausencia de ventanas en un lugar, en este caso en el casino, genera una sensación de libertad con respecto al tiempo, unido a la ausencia de relojes le dan a la mente la oportunidad de disfrutar sin límite. No es necesario saber cuál fue la hora de ingreso, ni cuál será la hora de salida; el cliente puede permanecer por horas sentado frente a una máquina o en una mesa de juego sin tener que establecer el tiempo que ha pasado allí, ni la cantidad de dinero que ha gastado.

El hecho de no ver afuera, durante la estadía en el casino hace que, el usuario no tenga que recordar las obligaciones, ni a las personas, ni los lugares que están en directa relacionados con la realidad de su día a día, además, el casino le proporciona un ambiente cálido y acogedor, donde la alegría, la diversión y la emoción de ganar son los ingredientes perfectos para vivir una experiencia.

Además, hace parte de la realidad, el hecho de que cuando una persona está en una actividad en la que se divierte, el tiempo pasa más rápido y durante el juego en el casino se está inmerso en una especie de trance en el que lo único importante es perseguir los sueños, en ese instante, es la única realidad aceptada por la mente del jugador.

En la mayoría de las oportunidades, los visitantes del casino están de vacaciones, lo que contribuye a tener una actitud diferente, el casino aprovecha esto para desconectar al jugador de los estímulos visuales que hay afuera y retenerlo sumergido en el juego.

Todo lo anterior unido a los estímulos lumínicos y de sonido que anuncian a otro ganador, genera el deseo ferviente y constante de ganar.